lunes, 6 de enero de 2025

40. La historia del jorobado


¡Hola, mis queridos lectores! ¿Cómo están todos? Espero que estén disfrutando tanto como yo del podcast “Los cuentos de las Mil y una Noches”. La mágica voz de Scherezade ha sido capaz de transportarnos a mundos lejanos, llenos de aventuras, misterios y, sobre todo, lecciones significativas. En particular, he estado reflexionando sobre lo que hemos aprendido a través de la historia de Nuredin Ali y Chamsedin Mohamed, así como sobre lo que nos dejan sus relatos.

Sabemos que Scherezade es una narradora excepcional; su habilidad para contar historias largas, con personajes entrañables, la ha salvado de una muerte inminente. El sultán, con su curiosidad insaciable, no puede evitar sucumbir ante la magia de sus narraciones, a pesar de que a veces son interminables. Y aquí estamos, como oyentes, disfrutando de todos los giros, enredos y las complejas tramas que parece estar urdiendo habitualmente.

Y como buen amante de las historias, les anticipo que el próximo episodio se centrará en la historia del jorobado, una trama intrincada que, al igual que muchas historias dentro de “Las Mil y Una Noches”, está repleta de cuentos secundarios que enriquecen aún más la historia principal. Estas narraciones no solo son entretenidas, sino que también nos ofrecen un trasfondo cultural y social que es fascinante.

Este episodio en particular me ha hecho pensar mucho sobre el tema de la culpa y el silencio. ¿No les ha pasado alguna vez que, al observar una situación, se sienten tentados a no actuar por miedo a las repercusiones? A veces, la inercia puede parecer más segura que tomar la iniciativa de hablar o actuar, especialmente si pensamos que seremos responsables de algo que, en última instancia, no hemos causado nosotros.

Imaginemos por un momento que estamos en un lugar y vemos que un objeto se cae. Al instante, sentimos un hormigueo de ansiedad. Nos preguntamos: "¿Y si creen que lo rompí yo?" O, incluso peor, "¿Y si me culpan a mí sin motivo?". Entonces, en un acto reflejo, optamos por no decir nada y dejar las cosas tal como estaban. Esperamos que, al no mencionar el incidente, el peso de la culpa no recaiga sobre nosotros.

Es fascinante cómo nos encontramos en esta delgada línea de la responsabilidad. A menudo, los objetos que se rompen o fallan no lo hacen por nuestra acción, sino por el desgaste del tiempo, la falta de mantenimiento, o simplemente por ser un objeto viejo que hizo lo que estaba destinado a hacer: ser utilizado hasta su fin. Sin embargo, en lugar de aceptar esto, decidimos callar por miedo a la acusación. Es un acto de autoprotección que, en esencia, solo perpetúa una falta de comunicación que podría evitar muchos problemas.

Creemos que al no informar lo sucedido, estamos salvaguardando nuestra imagen ante los demás. Pero, en realidad, estamos dejando que otros enfrenten las consecuencias, en lugar de realizar advertencias para que se realicen las reparaciones necesarias. Al callar, no solo cargamos con el peso de la culpa siendo inocentes, sino que también contribuimos a un malentendido mayor.

La vida nos presenta historias, giros inesperados y, como en cada cuento, nos encontramos en dilemas éticos. Me pregunto, ¿será que en nuestras vidas cotidianas tenemos el mismo valor que tienen algunos personajes de los cuentos para enfrentar las consecuencias de nuestras acciones y palabras? A veces, todo lo que necesitamos es dar ese primer paso y, en lugar de escondernos en el silencio, abrir la puerta al diálogo.

Así que, mis queridos seguidores, si alguna vez se encuentran en esa encrucijada entre la culpa y el silencio, recuerden que la comunicación es clave, para solucionar los desperfectos de cualquier índole, sobre todo si no los hemos causado nosotros, pero que si pueden afectar a otros.

En realidad, molesta mucho cuando las personas no dan aviso que algo anda mal,  y uno se encuentro sorpresivamente con el impedimento de hacer uso de algo. 

Espero que, al seguir disfrutando del podcast y de las historias que Scherezade comparte con nosotros, también podamos reflexionar sobre nuestro papel en las narrativas de nuestras propias vidas. ¿Qué historias contaremos? ¿Qué lecciones aprenderemos? Estoy ansiosa por escuchar sus opiniones y reflexiones en los comentarios.   Les dejo a continuación el enlace con la nueva historia a seguir: La del jorobado.

 

https://creators.spotify.com/pod/show/aldaraman/episodes/40---La-historia-del-jorobado-e2t4uof

¡Hasta la próxima, mis amigos, y que los cuentos los sigan inspirando, entreteniendo, le permita disfrutar de un momento grato! ✨📚

 

lunes, 30 de diciembre de 2024

39.- Braddedin Hassam reencuentro familiar (conclusión de la historia de los 2 hermanos)

 

¡Nos volvemos a reunir mis queridos lectores y espero que también oyentes del podcast Los cuentos originales de las Mil y una Noches!  Estamos llegando a lo que espero sea el desenlace de la historia de los dos hermanos y su descendencia.

Que aventura la de esta familia, en particular la de Bradeddin Hassan, que en el episodio anterior al fin ha sido encontrado por su familia, pero en vez de besos, abrazos y lágrimas de alegría, a su tío Chamseddin Mohamed se le ha ocurrido la dudosa idea de hacerle creer que lo ha ofendido, y lo ha tomado prisionero, para llevarlo al Cairo y ahorcarlo por hacer pasteles a los que supuestamente les falta pimienta.

Ya en el blog de la semana pasada, te hice un comentario sobre las bromas pesadas, las bromas basadas en un engaño.   Espero que Bradeddin cuando se entere del engaño, lo tomé con humor, aunque quien sabe después de un viaje que en esa época tardaría meses en llevarse a cabo desde Damasco a El Cairo, en especial si lo hace enjaulado, sabiendo que tienen la intención de matarlo, por algo que básicamente no es un delito, sino un capricho degustativo. En resumen ¡un absurdo por donde se le mire! ¡Inclusive en esa época!

Recordemos que esta historia, se la está contando el primer visir al sultán Harum Al Rashid, para que por extraordinaria la registre en los libros del califato, y perdone la vida a su esclavo, el que por robar una manzana a un niño y haber mentido como la había obtenido ha provocado como nefasta consecuencia que una mujer muriera descuartizada por su marido, al creerse que era amante del esclavo.  ¿Lo recuerdan?

La situación de Bradeddin me lleva a reflexionar sobre el perdón frente grandes ofensas, traición, engaños.  Difícil y delicado tema. Es fácil dejarse llevar por sentimientos de rencor, deseo de venganza o de “incendiar la pradera”; después de todo, somos humanos, y muchas veces nos sentimos heridos por las acciones de los demás. Pero permitirme decir que el resentimiento no es el camino hacia la felicidad. ¿Acaso alguna vez hemos sentido que el rencor llena de satisfacción nuestra vida? La respuesta es un resonante no.

Lo que le sucede a Bradeddin, no es un pequeño error, que puede ser perdonable sin darle grandes vueltas, todos comentemos errores: por ignorancia, por distracción, por descuido, al fin al cabo somo seres imperfectos, y los errores son parte de nuestro aprendizaje en la vida.  Hablo cuando las acciones de otros te provocan daño, ponen de cabeza tu mundo emocional, te generan inestabilidad y vulnerabilidad. 

El enojo, el rencor, el deseo de venganza suele ser copas que nunca se llenan a satisfacción.  Son una carga abrumadora, que nos corroe emocional, mentalmente, y va moldeando nuestras conductas y sentimientos de una manera que nos aleja cada vez más del bienestar personal que buscamos.

El perdón es un acto de liberación, que nos permite dejar atrás a quien no has causado daño, provocado un momento amargo o difícil en nuestra vida. 

El acto de perdonar no significa ignorar las heridas, sino más bien permitirnos liberar aquel peso que llevamos en el corazón.

Perdonando doy vuelta una página en la historia de nuestra vida y seguir el camino que nos conduzca a sentirnos bien con nosotros mismos y enfocarnos en el tipo de persona que queremos ser.

Recordemos que el que miente, el que engaña, lleva una carga de insatisfacciones, autoengaño, dolores que a veces no reconoce en sí mismo.  Están cargando con un peso muy diferente.  La fidelidad, la lealtad, son conceptos que posiblemente no estén en su adn, y es muy probable que encuentren justificación para su comportamiento.  “No quería hacerte daño, pero……”

Perdonar no implica poner la otra mejilla, sino dar un paso hacia adelante, hacia una vida donde el sufrimiento de otro no controle nuestro destino. Al soltar ese rencor, encontramos la fuerza que necesitamos para centrar nuestra vida en lo que realmente importa.

Tampoco es recomendable perdonar, para no perder algo, eso no es perdonar, es una transacción emocional que estarás continuamente pagando con intereses.  Perdonar es un acto de valor para contigo.

Te dejo el enlace de esta semana, para conocer como concluye esta historia de los dos hermanos Nuredin Ali, Chamseddin Mohamed y sus respectivos hijos:


 https://creators.spotify.com/pod/show/aldaraman/episodes/39---Braddedin-Hassam-reencuentro-familiar-conclusin-de-la-historia-de-los-2-hermanos-e2ssvlr


Como hemos visto en esta historia de *Las Mil y Una Noches*, la vida es un viaje lleno de borrascas y estrellas brillantes. Aprender a perdonar, a soltar esa pesada carga de rencor, es un arte que todos debemos desarrollar. ¿Y quién sabe? Tal vez, al final de esta historia, Bradeddin despierte no solo a un futuro prometedor junto a su familia.

Así que, queridos amigos, no olviden que el perdón es una de las formas más poderosas de amor propio que uno puede experimentar. ¡Hasta la próxima, y espero que sigamos explorando juntos las coloridas aventuras de esos personajes y nuestras propias vidas!

FELIZ AÑO NUEVO MIS QUERIDOS SEGUIDORES


 

¡Hola, mis queridos seguidores del blog “Cómo sobrevivió Scherezade” y del podcast “Los cuentos originales de las Mil y Una Noches”!

Hoy es un día especial, ya que nos encontramos a las puertas de un nuevo año, con un sinfín de emociones que puede generar tanto la nostalgia por lo vivido como la esperanza de lo que está por venir.

En otro blog, publicado hoy mismo también, encontraran el intrigante relato con el enlace del podcast sobre la continuación de la historia del jorobado y sus presuntos inocentes asesinos —¡vaya contradicción!—

Esta página quiero compartir sobre las reflexiones que nos invita a tener la noche del 31 de diciembre.

Muchos despedirán este año con maldiciones, deseando que se vaya como quien quiere deshacerse de un par de zapatos incómodos. “¡Qué bueno que se va!” es una de esas frases que se repiten en las reuniones, mientras nos abrazamos con la esperanza de que el nuevo año traiga consigo mejores experiencias y oportunidades.

En este sentido, me gustaría hacer una pequeña pausa para reflexionar. En nuestra travesía a través de las historias que nos han marcado, aprendemos que las lecciones no siempre provienen de los momentos agradables. A veces, son los retos y obstáculos lo que nos enseñan más sobre nosotros mismos y sobre lo que realmente valoramos. Así que antes de lanzar maldiciones al año que se va, consideremos qué hemos aprendido de él.

El final del año suele ser un momento propicio para establecer metas, esas que a veces son más grandes que nuestras propias capacidades. ¡Ay, las promesas! Prometemos hacer ejercicio, aprender un nuevo idioma, dejar de procrastinar... Y claro, sabemos que algunos de esos objetivos son tan realistas como intentar hacer el huevo frito perfecto sin saber cómo se fríe un huevo. Es importante ser honestos con nosotros mismos y reconocer nuestras limitaciones y capacidades. Quizás este año la promesa no deba ser “bajar 10 kilos”, sino simplemente “estar más en contacto conmigo mismo”.

En mi experiencia, es más gratificante no abarcar tanto, sino establecer pequeñas metas alcanzables que nos permitan ir construyendo un camino hacia objetivos más grandes. Así, la sensación de logro será más frecuente, y cada paso que demos tendrá su espacio para celebrarse.

Y luego está el tema de los abrazos. Ah, el anhelado abrazo, ese gesto que puede ser pura calidez y, al mismo tiempo, una fábrica de incomodidades. Es fácil abrazar a la familia, o a aquellos amigos con quienes compartimos confidencias y risas a lo largo del año. Sin embargo, en el contexto de despedidas de fin de año, es inevitable encontrar a esas personas en la oficina o en nuestro barrio que nos instan a desearles parabienes. ¿Qué hacemos con ese abrazo incómodo con alguien a quien apenas conocemos? ¡Tradiciones!

Es un ritual que nos recuerda nuestra humanidad compartida, aunque a veces resulte difícil. Quizás la clave esté en hacer de esos abrazos un momento más genuino —desear lo mejor para el otro, incluso sin conocerlo del todo. De hecho, me gusta pensar en esos abrazos como una pequeña comunión entre almas, un recordatorio de que estamos todos juntos en esta travesía que llamamos vida.

La Nochebuena tiene ese encanto íntimo y acogedor, esa conexión interior que nos invita a reflexionar sobre lo que realmente importa. En contraste, la celebración del Año Nuevo es como un carnaval —bulliciosa, extrovertida, llena de colores, risas, y por supuesto, ¡fuegos artificiales!

En mi país, es común iniciar el amanecer del nuevo año disfrutando de mariscos en el mercado, para lidiar con las resacas de una noche llena de jolgorio

A mí me gusta pensar que cada celebración tiene su propósito. La introspección de la Nochebuena nos prepara para el alboroto de la Nochevieja, y esa mezcla de emociones, entre lo interno y lo externo, crea un balance que, al final del día, nos enseña a apreciar cada momento en su totalidad.

Los rituales que realizamos en la última noche del año, desde comer 12 uvas hasta dar la vuelta a la manzana con una maleta, son una forma de invocar magia. Buscamos salud, dinero y amor, esos pilares que sostienen nuestras vidas. Pero ¿qué significa realmente cada uno de ellos?

La salud es el funcionamiento armonioso de nuestro cuerpo y, en muchas ocasiones, se interrelaciona con el amor y el dinero. Si estamos saludables, podemos trabajar, crear y relacionarnos. El amor, ese motor tan poderoso, proviene de múltiples fuentes —parejas, amigos, familiares, o un acto solidario. Y el dinero, bueno, a veces es un recurso necesario para vivir con calidad. Pero más allá del dinero, ¿qué tal si redefinimos nuestras aspiraciones? ¿Podríamos también, igual de fervientemente, desear experiencias significativas y momentos de felicidad?

Así que mis queridos amigos, en este día especial, levanto mi copa —realmente, ya tengo una en la mano— y brindo por cada uno de ustedes. ¡Por un 2025 lleno de oportunidades, amor, y experiencias que nos transformen! Recordemos que cada día es una nueva oportunidad para comenzar de nuevo, para reescribir nuestras historias, y, por supuesto, para seguir disfrutando de las fascinantes narrativas que nos han traído hasta aquí.

Gracias por ser parte de este viaje conmigo. Espero seguir compartiendo muchas más historias y reflexiones con ustedes en el nuevo año.

 

¡Feliz Año Nuevo! 🥳✨



lunes, 23 de diciembre de 2024

38.- Visir – El reencuentro de Bradeddin Hassam con su familia

 


Qué alegría volvemos a encontrarnos en blog y en un nuevo episodio del podcast los Cuentos originales de las mil y una noches, y seguimos con la saga de los descendientes de Chamsedin Mohamed y Nureddín Ali.

Chamsedin Mohamed, en compañía de su hija Seth el Hosn y su nieto Ajib, han emprendido una caravana con destino a Basora. En busca de Bradeddin, gracias al diario de Nureddín que se halló entre las pertenencias olvidadas en el dormitorio que compartieron durante sus noches de boda, ha descubierto es su sobrino y esposo de su hija.

Durante el trayecto, deciden parar a descansar en las afueras de Damasco.  Ajib, junto a su eunuco decide explorar la ciudad. En su exploración, terminan en la pastelería de Bradeddin Hassam que al instante siente una conexión inexplicable con el niño. Es una sensación curiosa, casi obsesiva, que provoca en él una necesidad de entender quién es este niño, a quien sigue por la ciudad, aunque sus intenciones no son amenazantes, el niño y el eunuco lo ven como una amenaza, y lo alejan tirándole piedras.

En Basora, Chamsedin se entera que dan a Bradeddin por desaparecido, y que su madre lo llora por asumir que ha muerto, sin embargo, al enterarse que aún vive, se une a la caravana de Chamsedin que, sin perder tiempo, decide retorna a el Cairo.

De camino de regreso nuevamente paran en las afueras de Damasco, y Ajib insiste en ir a ver al pastelero, para saber si ha sufrido daño a causa de la piedra que le arrojara para alejarlo y evitar que continuara siguiéndolo. 

Al verlo regresar Bradeddin incomoda al niño con devoción y exceso de cariño. Sin embargo, aun así, Ajib acepta probar de sus pasteles que son hechos en según la receta de su madre y que nadie superaba en hacerlos tan deliciosos.  

La pregunta que nos hacemos es: ¿Se encontrarán al fin Bradeddin con su esposa y su familia? ¿Descubrirá Bradeddin que Ajib es en realidad su hijo? No te pierdas la continuación de esta historia en el enlace que adjunto al final de esta página.

El episodio de esta semana me lleva a reflexionar sobre un tema que está muy presente en nuestras interacciones sociales: el humor, especialmente en lo que se refiere a las bromas. Muchas veces, las personas tienen la costumbre de hacer comentarios chistosos o burlas, como una forma de alivianar el ambiente. Personalmente, disfruto un buen chiste, ¡a quién no le gusta reír! Sin embargo, a veces la línea entre un chiste amistoso, una falta de respeto o sobrepasar límites sensibles, puede ser bastante delgada.

Una de las características que más intriga son esos bromistas que se excusan diciendo que si su broma no es bien recibida se debe a la falta de sentido del humor de la víctima. La verdad es que no siempre es así. Hacer reír a alguien no tiene que hacerles sentir incómodos o heridos. Hay un arte en la comedia que consiste en hacernos reír con las personas, no de las personas.

Entre las bromas más complicadas están aquellas basadas en engaños, donde se crea una situación en la que alguien pasa un mal rato, y al final, la risa es casi obligada y nerviosa. Un engaño bien planeado puede hacer reír a todos, pero a la víctima, probablemente, le haya provocado angustia o confusión. He visto muchas veces cómo los bromistas se ríen de su propia broma mientras que la persona "engañada" solo se ríe del alivio de que todo era una falsa alarma. ¡Qué situación tan jodida!

A lo largo de mi vida, he conocido a muchos bromistas. Algunos son adorables, y puedes disfrutar de sus chistes, pero también he tenido experiencias donde se han pasado de la raya. Aquellos que se quedan pegados a la broma, pese a que les digas que han cruzado un límite, son especialmente incómodos. Es frustrante, de verdad. A veces, parece que cada risa que provocan les da más gasolina para seguir molestando. Por eso, saber poner límites es una tarea complicada, ya que uno simplemente no quiere seguirle el juego porque te afecta en lo personal, pero tampoco quieres polemizar, sólo quieres que respete tu solicitud de que te deje en paz.

Para mí, el secreto es simple, hacer bromas que se centren en la conexión que tienes con ellos, sin que se sientan parte de un chiste burlesco. A veces, una broma bien hecha puede iluminar el día de alguien. Así que, lógicamente, siempre hay que tener cuidado con las palabras que elegimos y el espacio que ocupamos en la vida de los demás.

Espero que te animes a seguir esta historia escuchando el episodio del podcast  de esta semana, que te sorprenderá y cuyo enlace te dejo a continuación.

 

https://creators.spotify.com/pod/show/aldaraman/episodes/38---Visir--El-reencuentro-de-Bradeddin-Hassam-con-su-familia-e2sm71a

 

¿Tienes anécdotas sobre bromas que te han hecho reír o que te han incomodado? ¡Me encantaría leer tus historias en los comentarios! Y no olvides seguirnos en el podcast. ¡Hasta la próxima!


**¡Feliz Navidad a Mis Queridos Seguidores!**



Mis queridos seguidores del blog “Cómo sobrevivió Scherezade” y oyentes del podcast “Los cuentos de las Mil y Una Noches”, ¡qué alegría poder conectar con ustedes en este día tan especial! quiero desearles una feliz Navidad, rodeados de amor y de la compañía de amigos y familiares.

Aparte va el blog de esta semana y junto con un nuevo episodio que los dejará cautivados.

Hoy, 24 de diciembre, estamos a solo unas horas de la mágica nochebuena, ¡y qué mezcla de emociones y tradiciones nos envuelven! Quiero invitarlos a reflexionar sobre lo que para mí realmente significa la Navidad.

En muchos lugares, incluyendo mi hermoso país, las tiendas se llenan de personas en esa búsqueda frenética del regalo perfecto, una mezcla de alegría y ansiedad que a veces puede ser abrumadora. Pero ¿realmente se trata solo de eso? Es innegable que el acto de regalar trae consigo un encanto especial: todos amamos abrir un obsequio, sentir la emoción de lo inesperado y ver la sonrisa en el rostro de quienes amamos.

No obstante, debemos recordar que la Navidad no se debe centrar en acumular cosas ni en endeudarnos por satisfacer el deseo de regalos materiales. La verdadera magia de esta época no está en lo que yace bajo el árbol, sino en las personas que nos rodean. ¡Es un momento para crear momentos! Para compartir experiencias que quedarán grabadas en nuestra memoria y que prevalecerán en el tiempo.

Estas fechas nos ofrecen una oportunidad invaluable para reencontrarnos con lo que realmente importa: el amor, la familia, la amistad y la solidaridad. En medio de las interminables compras y la presión por hallar el regalo perfecto, es crucial recordar que fortalecer los lazos familiares y reflexionar sobre nuestros logros del año son esenciales para celebrar adecuadamente.

¿Qué regalo más hermoso que una familia reunida alrededor de una mesa llena de comidas preparadas con tanto cariño? El verdadero espíritu navideño se siente no en los centros comerciales, sino en el calor de nuestro hogar, en las risas compartidas y en las tradiciones que pasamos de generación en generación.

Este año, les invito a reflexionar sobre los dones que hemos recibido a lo largo de estos meses. Desde un nuevo trabajo hasta haber fortalecido una relación, cada logro, por pequeño que sea, merece ser celebrado. Se trata de dar gracias por lo que tenemos, de abrazar las oportunidades que se nos presentan y de compartir esos momentos con quienes realmente importan en nuestra vida.

 Y no se malinterpreten mis palabras: ¡no estoy en contra de los regalos! Para nada. El intercambio de obsequios es una hermosa expresión de amor, un signo de cuánto pensamos en los demás. Pero debemos recordarlo siempre con la libertad que nos brinda saber que el verdadero regalo reside en el tiempo y la conexión que compartimos.

La Navidad también es un recordatorio de que no todos tienen la fortuna de celebrar en un ambiente amoroso. Es el momento perfecto para abrir nuestro corazón y nuestras manos, para compartir con aquellos que menos tienen, quienes a menudo se sienten solos en medio de este mundo lleno de luces y adornos. La verdadera felicidad se multiplica cuando se comparte con los que más lo necesitan.

Hagamos un lugar en nuestra mesa para aquellos que no están con nosotros, ya sea porque están lejos o porque han partido. Personalmente, tengo la bonita tradición de poner un asiento con una pequeña vela encendida, simbolizando la llama del amor por los ausentes. Si tienes la suerte de que tus seres queridos están a tu lado, enciende esa vela para que tu ángel te acompañe.

Así que, como un hermoso regalo que revela una sorpresa en su interior, la Navidad nos invita a despojarnos de lo superficial y descubrir el verdadero regalo que es el amor. Aprendamos a enfocarnos en lo que realmente cuenta: la unión familiar, el cariño, la gratitud y la celebración.

¡Les deseo a todos una maravillosa Navidad llena de alegría y momentos inolvidables! 

 ¡Felices fiestas a todos! 🎄✨



 Y recuerden, leer también el blog correspondiente al capítulo del cuento de la semana.



 

lunes, 16 de diciembre de 2024

37.- Buscando a Bradeddin Hassam


 

¡Hola mis queridos lectores y oyentes del podcast "Los cuentos de Las Mil y una Noches"! Estoy encantada de volver a estar con ustedes. En este nuevo capítulo, continuamos la saga de nuestros hermanos separados por fantasías que han cobrado vida y, a su vez, repercutido en sus descendientes.

Recordemos rápidamente dónde nos habíamos quedado: Bradeddin ha encontrado un nuevo propósito en su vida como pastelero en Damasco. Después de muchas peripecias y confusiones, parece haber encontrado la estabilidad emocional.

Sin embargo, su historia no es la única que estamos siguiendo, su esposa en la noche de bodas quedó embarazada, al nacer el niño le pusieron Ajib, que al parecer ha crecido en una burbuja de privilegios y arrogancia.

Ajib es un niño que, a sus cortos siete años, ha aprendido a ejercer su poder sobre los demás, ha crecido con la concepción de que su valor proviene de su linaje y el estatus que lo rodea, y no de sus verdaderas virtudes como persona.

Cree que el gran visir es su padre, cuando en realidad, es su abuelo. Esto nos lleva a reflexionar: ¿cuál es la vida interior de un niño que se siente tan superior a sus compañeros? La respuesta quizás radique en la falta de comprensión y verdad en su vida familiar.

El maestro de Ajib, un personaje lleno de buenos deseos y con un corazón compasivo, ve el sufrimiento de los otros niños que son víctimas de sus abusos. Así que, en su intento de hacer una intervención, organiza un juego que se convierte en un doloroso ejercicio de honestidad.

Para poder jugar cada niño debe presentarse diciendo su nombre, también el de sus padres. Cuando llega el turno de Ajib, la revelación que el gran visir no es su padre, en medio de risas y burlas, es un verdadero rayo que lo impacta. La confirmación de su madre, llena de lágrimas, desciende sobre él como una nube oscura.   La caída de su pedestal no sólo es una experiencia devastadora, sino también polarizadora. Nos plantea la pregunta: ¿Qué hace a un niño malvado? Hermann Hesse lo decía, “el mundo es un reflejo de tu alma”, pero ¿qué sucede cuando esa alma está perdida?

El comportamiento de Ajib me lleva a reflexionar cómo, muchas veces, caemos en la trampa de justificarlos. Es sinuoso, ¿verdad? Al fin y al cabo, un niño es “solo un niño”, pero, como bien sabemos, las acciones tienen consecuencias, y hay mucho más detrás de esas pequeñas travesuras que parecen inofensivas.

Puede que sea solo un niño, pero su comportamiento cruel hacia otros niños no debería ser minimizado. Muchas veces, escuchamos frases como “es un pobre niño que ………..”. En el fondo, esta es una forma de justificar lo injustificable y, lo que es peor, perpetuar el ciclo del maltrato. Porque lo que realmente necesitamos hacer es entender que la crueldad en un niño no es una cuestión de ser inofensivo o simplemente divertido; es un problema serio que requiere atención y acción.

Primero, debemos reconocer que los abusadores, independientemente de su edad, encuentran poder en la ausencia de consecuencias. Cuando un niño como Ajib, un compañero de trabajo,  de estudios, un jefe, actúa de manera cruel y sus acciones no son abordadas de manera efectiva por figuras de autoridad—ya sean padres, maestros, jefes o incluso compañeros—puede llegar a sentirse completamente libre para continuar con su comportamiento dañino. Esto es algo que no solo afecta a las víctimas, sino que también perpetúa un ciclo de abuso que puede arruinar la vida de todos los involucrados.

Es triste pero cierto: muchas veces, las personas se niegan a ver lo que realmente está sucediendo. Prefieren hacer la vista gorda, ya que es más fácil vivir en la ignorancia que enfrentar la dura realidad. Como padres, amigos o compañeros de trabajo, es normal sentir miedo o vergüenza al hablar sobre el mal comportamiento, ¡pero tenemos que cambiar esa mentalidad! Ignorar un problema no lo hace desaparecer; al contrario, suele hacer que se intensifique.

Recuerden que el abuso no siempre es evidente. Puede ser sutil, como una mirada despectiva, un comentario hiriente o el rechazo silencioso hacia alguien. Pero cada pequeña interacción cruel tiene un impacto; daña la autoestima de la víctima y afecta su bienestar emocional. Por lo tanto, ¿cómo rompemos este ciclo destructivo?

Aquí es donde entran en juego la sinceridad y compasión. Abordar el mal comportamiento no significa ser cruel con quien lo ejerce. En realidad, significa ofrecer un camino hacia el reconocimiento y la redención. Sabemos que Ajib, muchos niños como él, y adultos también pueden ser manipuladores y es difícil enfrentarse a ellos. Pero no debemos rendirnos. Al contrario, debemos confrontar el problema con valentía.

Entiendo que es fácil sentirse impotente ante el abuso, especialmente cuando la mayoría prefiere callar. Es totalmente comprensible, pero a la larga, es cuestionable si esto es lo correcto. Si un niño, un maestro, un compañero o incluso un jefe se comportan indebidamente, no deberíamos dejarnos paralizar por el miedo. Este es el momento perfecto para actuar y buscar el cambio en la situación.

Cuando nos enfrentamos a una situación abusiva, quizás no tengamos todas las respuestas, pero lo que sí podemos hacer es hablar. Declaremos lo que está mal y busquemos ayuda. La resolución de conflictos en la vida real no es como en los cuentos de hadas: a menudo, enfrentar a un abusador puede dar miedo, pero recordemos: una carga compartida es una carga más ligera.

Así que, querido lector, si te encuentras en una situación similar a la de Ajib—ya sea en tu entorno personal, laboral o académico—recuerda que no estás solo. La ruta puede ser complicada, llena de tropiezos y desafíos, pero siempre hay formas de encontrar la luz al final del túnel. No permitas que el miedo te paralice. Cada pequeño paso que das puede alterar no solo tu destino, sino también el de las personas que te rodean.

Si ves comportamientos abusivos o bullying, no te alejes por miedo. Acércate a la víctima, empatiza con ella, denuncia la situación y muéstrale que no está sola. No olvides que, al compartir nuestras historias y experiencias, podemos empoderar a otros y fomentar un cambio positivo. La compasión y la valentía son herramientas poderosas que todos podemos emplear para romper el ciclo del maltrato. La próxima vez que te encuentres con una situación como la de Ajib, no dudes en actuar.

Te dejo el enlace del episodio de esta semana, para seguir la historia de Bradeddin y averiguar si Ajib llega a conocer a su padre y mejora su comportamiento.

 

https://creators.spotify.com/pod/show/aldaraman/episodes/37---Buscando-a-Bradeddim-Hassam-e2sd97d


Así que, hasta el próximo episodio. ¿Qué nos deparará este cuento a nuestros protagonistas en la próxima entrega? ¡Lo descubriremos juntos! ¡Nos vemos pronto!

lunes, 9 de diciembre de 2024

36.- El visir y la historia de Bradeddin Hassam, (continuación)

 


¡¡¡¡¡¡Cómo están mis querido lectores del blog “Cómo sobrevivió Scherezade”, y espero que sigan el podcast sobre las historias “Los cuentos de las Mil y Una Noche”!!!!!!!   Continuamos con la historia los hermanos Nuredin Ali y Chamsedin Mohamed y su descendencia

Nuredin ha fallecido y su hijo Bradeddin Hassam se ha casado con su prima, convirtiéndose en realidad la fantasía que tuviera su tío Chamsedin Mohamed.

De manera inexplicable los genios, responsables que los primos contrajeran matrimonio, se han llevado a Bradeddin una vez consumado el matrimonio y lo han abandonado en ropa interior en las puertas de Damasco, donde lo toman por loco.  Nadie le cree que haya estado un día en Basora, la noche siguiente haya contraído matrimonio en el Cairo y haya despertado en las puertas de Damasco.

La historia de Bradeddin nos lleva a reflexionar sobre los cambios de vida que todos enfrentamos. De ser un gran visir (que sería como un primer ministro) a convertirse en pastelero, un cambio de carrera que fue forzoso y quizás no deseado refleja lo que muchas personas enfrentan en sus vidas: el deseo de encontrar un propósito, una satisfacción más allá de lo que tienen.

Hay quienes creen que “salir de la zona de confort” es simplemente un cliché. Pero, en realidad, lo que muchos buscan es encontrar confort en un lugar que les haga sentir plenos. A veces, tomar riesgos puede parecer aterrador: dejar un trabajo seguro por un sueño incierto, mudarse a una nueva ciudad para seguir una pasión, o incluso, abrirse a la posibilidad de nuevas relaciones. Pero estos pasos son cruciales para evitar que la monotonía y la insatisfacción se apoderen de nosotros.

Existen muchas personas que, recordando la vida de Bradeddin, se hallan en esa zona de confort que, aunque segura, se siente como una prisión. Por un lado, tenemos a quienes consideran la zona de confort como algo negativo; para ellos, la insatisfacción es un compañero constante. Por otro lado, hay quienes se aferran a su zona de confort sin darse cuenta de que lo que realmente desean es cambiar y correr riesgos. No vivir, simplemente subsistir.

Bradeddin, en este nuevo oficio, se convierte en una figura respetada, y tiene la suerte de contar con el apoyo incondicional del dueño de la pastelería. Este apoyo es crucial; a menudo, cuando nos aventuramos a dar un gran paso en nuestras vidas, un mentor o una figura de apoyo puede hacer toda la diferencia.

El dueño de la pastelería no solo le brinda un espacio donde trabajar, sino también una plataforma para crecer y demostrar su valía. Es un recordatorio poderoso de que nuestras trayectorias no solo dependen de nosotros mismos, sino también de quienes nos rodean. A veces, el aliento de una sola persona puede ser el impulso que necesitamos para dar ese salto de fe hacia lo desconocido.

En la vida, es esencial buscar esos espacios donde se siente uno querido y apoyado. Ya sea en un trabajo, una relación o cualquier otro aspecto de nuestras vidas, el reconocimiento y la validación pueden hacer que el viaje hacia la realización personal sea mucho más gratificante.

Al final del día, la historia de Bradeddin es un poderoso recordatorio de que no siempre controlamos las circunstancias en las que nos encontramos, pero sí podemos decidir cómo respondemos a ellas. Es un resumen de la resiliencia humana, de cómo a veces el destino nos lleva a caminos que nunca imaginamos, pero que están llenos de oportunidades para crecer y encontrar nuestro propósito verdadero.

Te dejo el enlace con la continuación del desarrollo de esta interesante y fantástica historia

 

https://creators.spotify.com/pod/show/aldaraman/episodes/36---El-visir-y-la-historia-de-Bradeddin-Hassam--continuacin-e2s3taj


Así que, mis queridos lectores, los invito a reflexionar sobre sus propias vidas. ¿Están dispuestos a cambiar, a salir de su zona de confort en búsqueda de lo que realmente los hace felices? ¿Tienen un mentor o alguien que los apoye en su camino hacia una vida más plena? La historia de Bradeddin es solo un punto de partida para pensar en nuestras propias travesías. ¡Hasta la próxima, y continúen disfrutando de “Los cuentos de las Mil y Una Noches”!


123.- La historia del dormido despierto (continuación)

  ¡Bienvenidos nuevamente a este espacio donde compartimos reflexiones breves sobre el episodio semanal del podcast de los cuentos de Las mi...