¡Hola a todos mis queridos
lectores y leales oyentes del podcast "Las Mil y Una Noches"! 👋📖📚
¡Qué alegría volver a conectar con ustedes después de una semana! ¡Espero que
estén todos de maravilla y listos para un buen rato de charla!
Esta semana, como ya les
adelantaba, nos sumergimos de lleno en el séptimo y último viaje de Simbad el
Marino. ¡El final de una aventura épica! ¡Qué montaña rusa de emociones ha sido
seguir a este aventurero incansable!
En este último capítulo, vemos a
Simbad de vuelta en Bagdad. Pero antes de volver a la comodidad de su hogar, se
presenta ante el califa Harun-Al-Rashid para cumplir la importantísima misión
que le encomendó el rey de la isla de Serendib: entregarle unos presentes
valiosísimos y una carta llena de afecto y amistad. ¡Imagínense la
responsabilidad!
Este gesto tan noble y amistoso
del rey de la isla 🏝️inspira al califa (que hasta entonces ni
conocía a este rey ni su existencia) a corresponderle con un regalo a la
altura. ¡Qué bonito es cuando la generosidad engendra más generosidad! Por otro
lado, nuestro querido Simbad, ya un poco cansado de tanta aventura y
"guerra" en la vida, decide que es hora de retirarse y disfrutar de
todas las riquezas que ha acumulado con su familia y amigos. Se merece un buen
descanso, ¿no creen? ¡Pero... oh sorpresa! ¡El califa le ordena realizar un
último viaje a la isla de Serendib! (¡Pobre Simbad, este hombre nunca
descansa!). ¡Uno pensaría que después de seis viajes épicos, le darían un
respiro!
Y esto me lleva directamente a
reflexionar sobre esas veces que hemos enviado un regalo, y nunca nos enteramos
si gustó, si llegó o no a destino, porque simplemente ¡no te lo agradecen! ¿Les
ha pasado? Es una situación que a veces te deja pensando.
Mi madre siempre me decía que uno
siempre debe dar las gracias y ser agradecido, para que el universo fuera
generoso con uno. ¡Y creo que tiene mucha razón! Y como decía la abuela (¡las
abuelas al final saben de lo que hablan!): "es de buen nacido ser
agradecido". ¡Sabias palabras!
También recuerdo haber escuchado
a la abuela👵, que antiguamente se acostumbraba a enviar
notitas de agradecimientos, por los obsequios recibidos. Yo envió un wasap, con una foto del regalo
recibido.
¿Les ha pasado que, al entregar
un regalo, la persona lo recibe, lo mira con una cara que no sabes descifrar y
lo deja a un lado, pasando a otra cosa? Ni siquiera un "gracias",
aunque no les haya gustado. Uno se queda cohibido o, definitivamente, molesto
por dentro, con ganas de quitarle el obsequio y llevárselo de vuelta a casa.
¡Lo confieso, a mí sí! 🙈 ¡No me juzguen!
¿No les ha pasado que se matan
pensando en el regalo 🎀perfecto, invierten
tiempo, dinero, y al final la reacción es como si les hubieran regalado una
piedra? 🪨 ¡Qué bajón! A mí sí me ha pasado, y no les
voy a mentir, ¡duele! Jajaja. No es que uno espere una ovación, ¡pero un simple
"gracias" hace toda la diferencia del mundo! ¡Un poquito de aprecio
no le hace daño a nadie!
Cada persona regala lo que puede,
y creo que el regalo es también un reflejo de uno mismo. Regalar no es una cosa
fácil, y no lo digo desde la perspectiva de la generosidad (que también), sino
desde la perspectiva de quién es uno. Hay personas que no se complican y dicen
"ay, cualquier cosita y quedas bien, lo importante es cumplir". Otras
lo hacen de acuerdo con su sensibilidad y gustos. También tenemos los que se
preocupan de saber qué te gusta, cuál es la sensibilidad de quien va a ser regalado.
¡Hay todo un espectro de "regaladores"!
No, amigos, no es fácil, regalar🎁 es a veces un arte, en especial cuando
pensamos que la persona a quien vamos a obsequiar lo tiene todo. ¿Pero
realmente existen personas que lo tienen todo? Yo creo que es algo subjetivo.
Un regalo puede ser regalar momentos o experiencias, algo que hace sentirse
bien, por ejemplo, un picnic al aire libre, en un lugar tranquilo con un
hermoso paisaje. O incluso, regalar tiempo de calidad. ¡A veces, lo más valioso
que podemos dar es nuestro tiempo!⏳. Un año una amiga me regalo para mi cumpleaños
una escapada a la playa🏖️, en día laboral, a almorzar, fue una
experiencia que me hizo mucho bien y nos divertimos mucho. Hasta hoy lo recuerdo con agradecimiento.
Y aunque no es fácil regalar, por
mucho que uno conozca a la persona (¡no digamos a aquellas que conocemos poco o
no muy bien, o que de plano catalogamos de difíciles de complacer!), es bueno
que te agradezcan el gesto, en especial si le has dedicado tiempo y esfuerzo
mental 🤔y emocional. Y esa incertidumbre, si has
escogido el regalo adecuado, si irá a gustar, si hará feliz a la persona… ¡uf!
Recuerdo una anécdota triste que
vivió una amiga, que llevó un regalo para el hijo de otra amiga, y presenció
cómo era tirado a la basura porque no le había gustado. Mi amiga se fue con
mucha pena, y nunca más volvió a visitarles con regalos. 💔
¡Qué feo momento!
El agradecimiento es como un
boomerang: si lo lanzas con buena onda, regresa multiplicado.
En fin, ¿cómo han sido sus
experiencias al regalar, ya sea en forma presencial, o cuando han hecho llegar
un regalo a una persona? ¡Cuéntenme sus anécdotas en los comentarios! Me
encantaría saber sus opiniones.
Y, por supuesto, no se olviden de
escuchar el séptimo viaje de Simbad el Marino en nuestro podcast. ¡Les aseguro
que no se arrepentirán! 😉






