¡Hola a todos mis queridos lectores de
este blog “Cómo sobrevivió Scherezade” y oyentes del podcast de Las Mil y Una
Noches! 📃📜
¡Hoy vamos a sumergirnos en un dilema de
aquellos que te hacen pensar y repensar las cosas! Resulta que la princesa
Budur está en un embrollo al suplantar a su esposo Kamaralzamán y, para colmo,
¡no solo tiene que contraer matrimonio con la hija del rey de la isla de Ébano!
😱 ¡Sino que debe consumar el matrimonio! Les dejo el enlace más abajo para que se
pongan al día, porque la cosa promete coraje, ingenio y un buen puñado de
decisiones que, seamos sinceros, ¡van a levantar polémica!
Ignorando los detalles de la historia de Budur, pensé en lo
complejo que es fingir ser otro tipo de persona. De verdad, no es lo mío. Yo soy de las que va
con la verdad por delante, aunque a veces duela, y tampoco ha sido fácil, me he
visto en problemas por ello, lo reconozco. Pero sí he escuchado historias de
gente que, sin tener un peso en el bolsillo, se codean con la crème de la crème
como si fueran herederos de una fortuna. Esa frase de "¡Finge hasta que lo
logres!" me retumba en la cabeza. ¿Les pasa?
¿Por qué hacemos esto? A veces, para
encajar en ciertos círculos sociales, por querer escalar socialmente, por
sentirnos aceptados en círculos que aparentemente, están “por encima” de
nosotros. No estamos contentos con
nuestra realidad, nuestro entorno, y pensamos que la única forma de progresar es
aparentando ser alguien que no somos.
En el caso de la princesa Budur, al
principio, su disfraz era por miedo. Temía ser traicionada si revelaba que su
esposo había desaparecido. Pero luego, al llegar a la isla de Ébano, el temor
se transforma en miedo a que el rey se aproveche de su condición de mujer. Ya
tocamos este tema en el blog anterior, así que les recomiendo echarle un
vistazo si quieren más contexto. 😉
Es verdad que la vida nos exige que nos
pongamos diferentes máscaras: la de buen amigo, la de padre/madre responsable,
la de profesional competente… ¡Pero una cosa es adaptarse a las circunstancias
y otra muy distinta es construir un personaje completamente falso! Y lo peor es
cuando ese personaje se adueña de nosotros, cuando el "yo" original
queda enterrado bajo capas y capas de falsedad. ¡Qué horror!
Ocultar la identidad detrás de una
máscara, adoptar una personalidad falsa, a la larga, además de ser agotador,
tiene un costo. Debe ser tremendo tener que estar en alerta constante para no
ser descubierto, siempre actuando. ¿No les parece un desgaste emocional enorme?
Y es que, piénsenlo bien, la verdad
siempre sale a la luz. Tarde o temprano, el castillo de naipes se derrumba, y
las consecuencias pueden ser devastadoras. ¿Vale la pena el esfuerzo de
mantener una farsa, cuando podríamos invertir esa energía en construir una vida
auténtica, fiel a nosotros mismos? 🤔
Yo creo que no. Creo que la clave está
en aceptarnos tal y como somos, con nuestras virtudes y nuestros defectos. En
trabajar para mejorar lo que no nos gusta de nosotros mismos, pero sin tratar
de convertirnos en alguien que no somos. Ser auténticos, al final, ¡es lo que
nos hace únicos! ✨🎇🎆✨✨
Pero bueno, esta es solo mi opinión.
¿Ustedes qué piensan? 🤔¿Alguna vez se han sentido presionados a fingir
ser alguien más? ¿Creen que a veces es necesario “jugar el juego” para avanzar
en la vida? ¡Me encantaría leer sus comentarios!
Y no se olviden de escuchar el episodio
de esta semana que créanme viene muy jugoso, y no faltará quien ponga el grito
en el cielo 😉 Acá va el enlace 👇
https://open.spotify.com/episode/3anLx7GpkgWRiYNcDf1mGj?si=2qx3Wvy5RtmuCts5Hpz8og
Compartan sus historias y sigamos
conversando sobre este tema tan importante. ¡Hasta la próxima! ¡Y recuerden, el
respeto empieza por uno mismo! 👋
