¡Cómo se encuentran mis
queridos lectores 👋 de “Cómo sobrevivió
Scherezade” y oyentes del podcast “Los cuentos de las mil y una noches”! 📖📚
¡Qué historia más dramática e
ingrata la historia de los hijos del ahora rey Kamaralzamán! Uf, ¡y no hablemos
de las madres! Con esas pasiones malsanas, que no dudan en buscar el fin de sus
hijos… ¡Qué horror! De verdad espero que reciban su merecido y que el rey, por
favor, ¡se entere de la verdad antes de que sea demasiado tarde! suspiro
dramático Les dejo al final de la página el enlace del episodio de esta
semana, para que se pongan al día. 😉
El episodio de hoy me ha dejado
pensando… Me ha llevado a reflexionar sobre esas personas que te encuentras y
que son demasiado amables. De esas que hacen alarde de su amabilidad,
que se mueren por dejar claro que son “buenas personas”. Se entiende, ¿no? La
amabilidad siempre es algo bueno, ¡incluso se nos inculca que hay que ser
amables! Pero, ¡ojo!, hay que estar alerta cuando esa amabilidad no respeta
límites. ¡Aquí es donde la cosa se pone interesante! 🧐
¿Alguna vez te has topado con
alguien así? Alguien que está siempre dispuesto a ayudar, que te llena
de halagos (a veces hasta te empalaga, ¿no?), que parece leer tu mente y
anticiparse a tus necesidades… Suena genial, ¿verdad? ¡Como sacado de una
película de Disney! 🐭 Pero a veces, esa
amabilidad extrema te deja con una sensación extraña, como si te estuvieran
envolviendo en una telaraña de azúcar. Demasiado dulce para ser verdad, ¿me
entienden? 🕸️🍬
Porque, seamos honestos, la
verdadera amabilidad es genuina y equilibrada. Nace del corazón, del deseo de
hacer el bien sin esperar nada a cambio. Un gesto sincero, una mano amiga sin
segundas intenciones. Pero la amabilidad excesiva, la que se siente forzada o
exagerada, ¡ahí es donde saltan las alarmas! Puede ser un mecanismo de control,
una señal de que la persona busca un beneficio propio (¡ojo con los favores que
luego te cobran con intereses!), o simplemente una incapacidad para establecer
límites saludables. ¡Y eso, mis queridos, no es amabilidad, es otra cosa! 🚩
¿Cómo distinguir la amabilidad
que es genuina de la que no es? ¡Buena pregunta! Como ya te comenté, la que es
genuina no insiste si le dices que no necesitas su ayuda, o le pides que te dé
espacio. Respeta tu privacidad si se lo pides. No te hace sentir culpable si no
aceptas su ofrenda. La amabilidad excesiva se siente como algo forzado, ignora
tus límites y sueles sentirte culpable si no aceptas su ayuda o les
correspondes. ¡Te hacen sentir que les debes la vida por un simple favor! 😓
Así que, ¡ojo avizor! 👀
Cuando te encuentres con una persona demasiado amable, respira hondo,
analiza la situación y, sobre todo, ¡sé firme y establece los límites!, en
especial si sientes incomodidad, sin sentirte culpable. Recuerda, tienes
derecho a decir "no, gracias", sin tener que dar explicaciones. ¡Tu
bienestar es lo primero! 💪
La amabilidad es una cualidad
maravillosa, ¡de verdad! Pero es importante estar alerta y reconocer cuándo se
convierte en algo más. La verdadera amabilidad es genuina, equilibrada y
respetuosa de los límites. ¡No te dejes engañar por las apariencias! Que no te
endulcen el oído con falsas promesas y halagos vacíos. 😉
Y ahora, como prometí, aquí
está el enlace al episodio de esta semana de "Los cuentos de las mil y una
noches". ¡Espero que lo disfruten! Sumérjanse en la magia de Oriente y
déjense llevar por las historias… ¡pero siempre con un ojo puesto en la
realidad! 😉
https://open.spotify.com/episode/6rcJEGTJ7KsumTXeP0euup?si=ushln3F0Qp29_rtsChkWiQ
¡Hasta la próxima, queridos
lectores! ¡Y recuerden, desconfíen de la amabilidad excesiva! ¡Mantengan sus
antenas prendidas y no permitan que nadie se aproveche de su buena voluntad! 😉✨
¡Nos leemos pronto!
