Cómo se encuentran mis querido lectores, oyentes y seguidores de esta historia de amor de Ali-Ben-Bekar y Shamsennahar, que dan ganas de hacerles un sahumerio, porque mi Dios que manera de salirles mal las cosas. Y seamos honestos el optimismo no es una de las cualidades de esta pareja, y claro con los contratiempos que sufren para poder estar unos minutitos juntos, cualquiera pierde la entereza y el positivismo.
Para colmo, el episodio de hoy, del cual les dejo el enlace
más abajo, me hace reflexionar, sobre esas personas en la cual se confía
profundamente, que se muestran siempre dispuestas a ayudar, a facilitar la vida,
y que un día nos damos cuenta del profundo resentimiento que guardan en su
interior y eso que parecían ser tan leales.
Su lealtad daba la impresión ser a prueba de bombas, tu pena era también
la suya, los mismo con las alegrías y los sufrimientos.
Pero un día por un llamado de atención, un desacuerdo, o
porque fueron ignorados en algún asunto, van y sueltan todo lo que saben de ti
sobre tus defectos, tus debilidades, tus secretos, poniéndote la vida “patas
arriba”.
Claro están los casos emblemáticos, que aparecen en la
prensa, y generalmente se trata de relaciones con involucran poder y dinero, en
el caso del cuento que estamos escuchando es referente a un amor prohibido, pero
también sucede en la cotidianeidad, en situaciones domésticas, familiares, profesionales
o laborales.
Lo primero es que no somos lobos solitarios, necesitamos
saber que contamos con personas a nuestro lado en las cuales podemos confiar
nuestros miedos, nuestros secretos, nuestras aspiraciones. Y es muy triste y
difícil de entender porque ese alguien que parecía se tan leal, tan dispuesta a
tu persona, te guardase tal rencor que un día en el que se sintió ofendida,
menospreciada o no tomada en cuenta, pone tu mundo de cabeza, revelando todo
aquello que le confiaste y compartiste.
El que nada debe nada teme, dice el dicho, pero no somos
perfectos, podemos tener actos o conductas que para algunos son razonables,
aceptables, y para otros pueden ser cuestionables, todo depende desde la
perspectiva en que lo miren, su cultura, creencias, conductas, etc. Honestamente podemos creer que nada hay que temer,
y que no le debemos nada a nadie ni ética, ni moralmente, sin embargo, eso no
evitara que tengamos a nuestro lado a alguien que guarde nuestros errores,
nuestras faltas, nuestras inseguridades y los ventile junto a los secretos que
le hemos confiado, por una ofensa de la cual uno no tiene conciencia.
Ese resentimiento viene de mucho antes que se hiciera
visible, tal vez siempre sintió celos o envidia de tu físico, de tu fortuna, de
tu familia, del tipo de amigos, vaya uno a saber que puede ser.
Somo seres imperfectos, y no siempre tenemos claras todas
nuestras imperfecciones. Vamos superando algunas y pueden ir apareciendo otras. Lo bello de las imperfecciones es que no
llevan por caminos de aprendizajes y eso es toda una aventura.
Pero volviendo al tema de aquellas personas que creíamos casi
nuestros cómplices en la vida, y que en realidad no lo eran, quizás hasta por
algo tan loco, que no lo consideráramos lo suficientemente cómplice, ahí surge
de nuevo los celos, la envidia.
No es fácil ver las señales, porque debe haberlas, como por
ejemplo que la persona se sienta inferior, por un tema de autoestima. Pero
tampoco quiero decir, ¡hey! ponte en alerta el mundo y las personas que te
rodean tal vez no sean confiables. Como
he dicho otras veces, las cosas a veces simplemente suceden. Después de todo como ver señales, si tienes a
alguien que parecer ser tu otro yo, tu cómplice, que pareciera hacer lo
imposible por ti, cuando en realidad era una impostura.
No hay fórmula para prevenir o saber leer a esas personas,
por lo que sólo resta ser honesto con uno mismo, y que eso se refleje en
nuestros actos, en nuestras conductas y creencias y siempre es mejor tender
puentes, esperar los mejor de la vida, para que nos vaya bien.
Por ahora dejo a continuación el enlace para que sigamos disfrutando de las historias que nos cuenta
Hasta la próxima y que te rodee gente bonita con las cuales
compartir tu vida.