lunes, 2 de febrero de 2026

96.- La historia del príncipe Kamalzaman y la princesa Budur (Continuación)

 


¡Hola a todos mis queridos lectores de "Cómo sobrevivió Scherezade" y fieles oyentes del podcast de Las Mil y Una Noches! 📚📖

Como ya saben, el príncipe Kamaralzamán y la princesa Budur, siguen separados, sin saber el paradero del otro. El príncipe, aferrado a la esperanza, espera pacientemente que transcurra un año para poder zarpar🚢 rumbo a la isla de Ébano. Desde donde planea continuar su viaje hasta Kaledhán, donde mantiene la fe de que podrá reencontrarse con su amada esposa. 😉 Si quieren saber más, al final de esta página encontrarán el enlace con la continuación de esta apasionante historia. ¡No se la pierdan!

Pero hoy, más allá de las desventuras de estos príncipes, quiero charlar con ustedes sobre un tema que nos toca a todos: la puntualidad. O, mejor dicho, la impuntualidad.

¿Cuántas veces nos ha pasado? Tenemos todo perfectamente organizado, planificado al milímetro, y de repente... ¡zas! Algo surge que nos impide seguir la hoja de ruta. Una cena con amigos, un café con una amiga, una reunión importante, un encuentro familiar... ¡Todo listo, estamos a punto de salir, y pum! El universo conspira en nuestra contra.

El auto decide que hoy no es el día para arrancar porque la batería se agotó misteriosamente- Las llaves, que juraríamos haber dejado en su sitio, desaparecen como por arte de magia, y descubrimos que nuestro adorable perrito🐶 las había secuestrado para jugar y ¡terminó enterrándolas en el jardín! (¡Firulais, malo! ¡Pero te queremos igual!). Se revienta una tubería y convertimos la casa en una piscina improvisada. En fin, ¡un sinfín de imprevistos múltiples! 🤦‍♀️

Afortunadamente, vivimos en la era de la tecnología, y hoy en día existen los teléfonos móviles o celulares📱, como los llamen en sus países. Una maravilla, ¿verdad? ¡Podemos comunicarnos al instante!

Pero... (siempre hay un "pero", ¿no?) ... pero hay personas que, teniendo uno de estos maravillosos aparatos, ¡no avisan! No llaman para informar que van a llegar tarde, ni piden a nadie que lo haga por ellos. Simplemente, desaparecen del mapa y nos dejan esperando. 🙄 Y si uno los llama, están fuera de línea o no contestan. (O quizás simplemente olvidaron cargarlo… 🤷‍♀️)

Y qué me dicen de aquellos que SIEMPRE llegan tarde, muertos de la risa😛, como si fuera lo más normal del mundo. "¡Ay, es que yo soy así!", te dicen con una sonrisa, y el problema, según ellos, ¡es tuyo por esperar! ¡Qué tal! Es como si hubieran descubierto una nueva dimensión del tiempo donde los minutos duran el doble.

Lo más insólito es que, si uno los cita una hora antes de la hora real del encuentro, ¡igual llegan tarde! Y si, en un acto de desesperación, intentas llegar tú más tarde, porque ya sabes que son impuntuales, ¡de todos modos terminas llegando antes! ¡Es una ley universal! 🤯 En serio, ¿qué pasa por la cabeza de estas personas? ¿Acaso tienen un pacto secreto con el Dios del Retraso?

Para mí, ser puntual demuestra consideración y respeto hacia los demás. Genera confianza, fortalece lazos, tanto en el ámbito social como en el laboral y familiar. Es una señal de que valoras el tiempo de los demás y que te tomas en serio tus compromisos.

No hay nada más frustrante en los trabajos de equipo que depender de aquella persona que nunca cumple con su parte a tiempo. O cuando organizas una cena con todo tu cariño, te esfuerzas por preparar una comida deliciosa y jugosa, y los invitados llegan dos horas más tarde, sintiendo que todo tu esfuerzo se ha convertido en una triste anécdota. 😞 Tu carne seca, los fideos recocidos, las verduras lacias, en fin, pura frustración.

Hay teatros y cines donde no dejan entrar a los impuntuales. He presenciado reuniones en las que esperan cinco minutos y luego empiezan, y al que llega atrasado se le indica que ya no es necesaria su presencia ¡que fuerte! De paseos en los que todos han partido después de esperar un tiempo mínimo razonable.

Los impuntuales siempre tienen una excusa preparada, una justificación para su retraso. Lo primero es no reforzarles esa conducta. Hacerles saber lo molesto que es esperar y pedirle que, en caso de atraso, avise. (Un simple "¡Llego tarde, perdón!" no cuesta nada). No hay que retrasar la cena, la reunión, la salida, el inicio de un evento. Lamentablemente, el castigo social llega solo, puesto que hay personas que prefieren prescindir de ellos para cualquier cosa. ¡una pena!😔🤔

Si eres una persona impuntual, ¡no te desesperes! Existen técnicas para mejorar, y logres ganarte la confianza de quienes te importan y no perder oportunidades. (¡Hay esperanza para todos! ¡Hasta para los que pierden las llaves en el jardín!)

Me encantaría saber qué opinan ustedes sobre este tema. ¿Son puntuales o impuntuales? ¿Qué hacen para lidiar con la impuntualidad de los demás? ¡Dejen sus comentarios! ¡Quiero saber sus historias de terror (y risa) con la impuntualidad!

A continuación, lo prometido el enlace de esta semana, que lo disfruten.

https://open.spotify.com/episode/6I4hANSL7VRL0Yp866fQ9u?si=5b_zk28fT3-gk2TtR3mtqQ

 Los espero la próxima semana, con el desenlace de la historia del príncipe Karmaralzán y la princesa Budur.

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96.- La historia del príncipe Kamalzaman y la princesa Budur (Continuación)

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