lunes, 20 de julio de 2026

120.- La historia del dormido despierto (continuación)


 ¡Cómo se encuentran mis queridísimos lectores de este blog y oyentes del podcast "Las mil y una noches"! 👋📚✨

Por acá, su servidora, ¡sintiendo compasión por Abdul Hassan y con la motivación a tope para seguir grabando 🎙️para ustedes y leyendo para saber cómo sigue la historia! Y, por supuesto, cómo culminará. ¡Así que atentos al podcast de hoy, cuyo enlace está un poquito más abajo!

El episodio de hoy, queridos amigos, me ha llevado a reflexionar sobre algo que, seamos sinceros, es más común entre nosotros los humanos que el café de la mañana: ¡tropezar con la misma piedra🪨! Y es que, a veces, es por un descuido tonto, pero otras, por más cuidadosos que intentemos ser, ¡zas!, volvemos a caer. Y claro, esto, a mi humilde parecer, se da exclusivamente en las relaciones humanas. ¡Si hasta Julio Iglesias le dedicó una canción romántica que se llama “Con la misma piedra”! ¿Será que el buen Julio también tenía lo suyo? 😉

Ahora, la gran pregunta del millón es: ¿por qué hacemos eso, si sabemos que nos causa daño? ¡Uf! Las razones son tantas y tan variadas como los calcetines desparejados que tengo en mi cajón. A veces, es porque no aprendemos de nuestros errores. Otras, porque somos optimistas empedernidos y creemos que podemos cambiar lo inamovible (¡ay, la esperanza!). También puede ser por costumbre, porque "más vale malo conocido que bueno por conocer" (¡qué frase tan traicionera!). Y, seamos honestos, a veces simplemente no le metemos las suficientes neuronas a lo que estamos haciendo. ¡Nos dejamos llevar y punto!

Claro, no es fácil entrenar a nuestro cerebro. ¡Es como intentar enseñarle a un gato a pasear con correa! Es difícil, especialmente si nos dejamos llevar por las emociones. A veces, incluso cuando nos advierten, cuando nos dicen "cuidado, que te va a pasar lo mismo", nosotros, con una sonrisa de oreja a oreja, decimos: "¡No, no, no! ¡Ahora es diferente! ¡Ahora sí que va a salir todo bien!". Y la cruda realidad es que, a la larga, no sucede así. ¡Bum! Otra vez con la misma piedra.

Y es que, si hacemos siempre lo mismo, el resultado, por pura lógica universal, será el mismo. Porque, queridos míos, quien tiene que cambiar es uno. Aceptar que la falla no siempre es externa, que a veces la "piedra" es una creación propia. ¡Ojo! Con esto no quiero decir que debamos castigarnos y culparnos hasta el cansancio. ¡Para nada! Lo que quiero decir es que aprendamos a no culpar a la piedra. Aprendamos a ser fuertes, a evitarla, a bordearla, o mejor aún, ¡a tomarla y tirarla bien lejos! (Me refiero a la piedra, claro, no a las personas... ¡aunque a veces den ganas!).

¡Y aquí viene el tip de oro! Conversar ayuda muchísimo. A veces, solo el hecho de verbalizar lo que nos pasa, de escuchar distintas opiniones, de conocer experiencias de personas que han vivido situaciones similares y que, finalmente, pudieron superarlas... ¡eso nos inspira! Saber cómo lo hicieron, cómo se sintieron, nos da una luz, una guía para no sentirnos tan solos en este camino de "tropezar y aprender".

Así que, ¡ánimo! A no rendirse. Fuerza, tú puedes. Todos tenemos nuestras piedras en el camino, pero lo importante es cómo reaccionamos ante ellas.

¡Me encantaría leer sus experiencias en los comentarios! ¿Cuál ha sido su "piedra" más recurrente? ¿Cómo la superaron? ¡Soy toda oídos (y ojos)! Y para seguir disfrutando de esta increíble historia que nos tiene a todos pegados, aquí les dejo el enlace:

https://open.spotify.com/episode/6qUHNrgWXXDUOQyKYud4q5?si=6Ba5eLj2QUuDMgRdm4x2JQ

¡Hasta la próxima, mis queridos! 🤗 Que tengan una semana espectacular. Y si les gustó este post, ¡compártanlo con sus amigos y en sus redes! ¡Nos vemos! 🚀

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